viernes, 9 de noviembre de 2012

Impotencia


Esperando, siempre esperando,
sin saber por qué ni el qué ni de dónde ni a quién.
Esperando una pista que nos indique que somos reales,
que no somos intangibles, que podemos hasta actuar,
que nos somos sólo producto de nuestra imaginación,
que formamos parte del mundo real.
Esperando que nos den cuerda y podamos caminar,
que nos den el guión de nuestra próxima representación.
Esperando que algo terrible suceda,
que lo bueno saque su lado más oscuro,
que los monstruos se quiten sus caretas
y que nuestras fuerzas nos fallen una vez más.
Esperando que todo haya sido un sueño
o que exista una poción mágica que borre los recuerdos,
un hada madrina que nos lleve a nuestro mundo
o que por arte de magia nos dé autenticidad.
Esperando dejar de sentirnos tan sólo una sombra…
Esperando, siempre esperando.
…y en el fondo sabiendo que no hay nada que esperar.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Adelante



Camino sobre olas invisibles,
enfrentada a vientos y tempestades que sólo yo puedo sentir.
Y veo el sol entre las nubes y la lluvia en la sequía.
Navego sin rumbo y sin plazo
tan sólo el compás del tiempo que pasa sin retorno.
Y me abrazo a esas risas furtivas y a ese latido imperceptible para el resto.
Me levanto a duras penas,
me arrastro sobre mis maltrechas rodillas que apenas me sostienen.
Y miro alrededor y siento el aire entre las prisas y el sol entre las sombras.
Y sueño que nada anhelo y anhelo soñar un sueño y vivir entre la vida.

martes, 6 de noviembre de 2012

En la cuerda floja

Caminamos sobre una cuerda floja
balanceándonos sobre el abismo.
Pero a veces, de pronto o con previo aviso,
descubrimos que no hay tal abismo,
que tan sólo nos elevamos unos centímetros por encima del suelo.
Podríamos entonces bajar los pies al suelo
y echar a andar entre el resto de las personas
…pero cuesta mucho hacerlo.
Esos escasos centímetros se tornan un salto de fe:
¿y si sólo fuese un espejismo?
¿y si fuese peor sortear piedras que mantener a duras penas el equilibrio?
Así que seguimos en nuestra cuerda
trastrabillando y balanceándonos con el más leve soplo de viento
y preguntándonos por qué no podemos andar por el suelo como tantos otros
…aunque a veces esos otros caminan sobre sus propias cuerdas flojas
sorteando obstáculos que nosotros ni vemos ni adivinamos.
No queremos creer que nos valga más malo conocido que bueno por conocer
pero somos pruebas vivientes de la ley de la inercia,
vivimos convencidos de que nuestro malo conocido es lo único que hay
y aunque queramos escapar de ello en el fondo no creemos que eso sea posible.
A veces intuimos una puerta y anhelamos la posibilidad de cruzarla.
A veces hasta somos capaces de construir nuestra propia puerta de tránsito.
A veces nos aferramos a la creencia de lo bueno por conocer.
Y nos armamos con llaves y más llaves para tratar de abrir esa puerta.
En nuestro esfuerzo ni nos fijamos en las llaves que probamos,
en que algunas claramente son demasiado grandes y otras demasiado pequeñas
y que jamás abriremos así esa puerta.
A veces atrancamos la cerradura por poner demasiado empeño.
Otras veces perdemos a la esperanza por horas o por años
sin darnos cuenta de que a veces es la última llave la que abre la puerta.
…y a veces resulta que la llave ni siquiera estaba echada.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Fortaleza

Dicen que no puedes ser valiente sin tener miedo, que el valor es enfrentarte a tus miedos. Ojalá no supiera lo valiente que soy, aunque tener tanto y tantos miedos no me cuadra con la valentía.

Dicen que para ser fuerte tienes que tener problemas, que la fortaleza no se puede demostrar en épocas de bonanza. Ojalá no supiera lo fuerte que soy, tener que levantarse una y mil veces sólo me lleva temer las caídas.
Dicen que las penas y los golpes de la vida son inevitables y sé que tienen razón. Y te acostumbras a que siempre ronden por ahí y a capear el temporal, aunque eso te agote.
Y llegan cosas buenas, pero entre tantos zarpazos a veces ni se distinguen. Porque los zarpazos siempre llegan. A veces es una puñalada directa en el corazón y te la esperabas, pero no por eso duele menos, eso sí, con el premio agridulce de haber acertado en quién no podías confiar.
Otras veces recibes un puñetazo en la boca del estómago y te derrumba. Te quedas sin aire y hasta sin fuerzas para andar, y desde el suelo te preguntas por qué, por qué duele tanto, por qué así sin avisar, por qué siempre parece que la vida de los demás es más sencilla.
Y aunque no puedes más, logras enjugarte las lágrimas y vendar tus heridas y te levantas trastabillando y temblando. Y percibes sonrisas burlonas y comentarios hirientes ante tu supuesta debilidad. Y no puedes explicar que tus fantasmas se amontonan. Y piensas por qué para ti es tan difícil respirar. Sabes del mérito que tienes por seguir haciéndolo, pero no te lo acabas de creer, porque es algo tan natural que no debería costarte esfuerzo, sólo que para ti es un esfuerzo enorme, tan grande que te desgasta día a día, reto a reto, porque todo para ti es un reto.
Y un día, por un segundo, te descubres sonriendo, y hasta piensas que eres fuerte y que estás bien, hasta que vuelve a costarte un mundo lo más sencillo, y entonces piensas que todo era un sueño, que nunca lograrás vivir sin más, y a la par tratas de convencerte de que no es así, de que lo que haces tiene mucho mérito, de que has avanzado muchísimo, de que no estás abajo otra vez, de que mañana volverás a sonreír y a sentirte fuerte, aunque parezca que tendrás por siempre un agujero en tu alma.

martes, 30 de octubre de 2012

Buscando un ancla



Si tan sólo pudiera volar por encima de las nubes,
saber que no puedo caerme porque puedo volar…
Pero el suelo se tambalea bajo mis pies, a mi alrededor todo gira
y mis rodillas se doblan bajo el peso de mi angustia y mi dolor.
Ando perdida, dando tumbos sin rumbo y sin destino,
me balanceo y me vuelvo a caer al suelo
y allí me quedo tratando de coger fuerzas de nuevo
sabiendo que volveré a levantarme aunque no sepa adónde voy,
sabiendo que mis piernas temblarán con cada paso,
sabiendo que debo balancearme al viento aún más tiempo…
hasta que un día logre encontrar un punto de anclaje…
cuando logre desenredar el ancla que se esconde entre los nudos de mi alma
cuando logre enraizar mi espíritu en mi cuerpo
y pueda simplemente respirar
y sentir los rayos de sol y el abrazo de la luna,
cuando pueda simplemente vivir.

sábado, 20 de octubre de 2012

Ilusiones



Quise alcanzar la luna con la mano.
Por un momento, creí que podría.
…Pero el miedo me embargó.
Temí que de sus sombras saliesen monstruos.
Sentí que me caía si me estiraba hacia ella.
El vértigo me venció y todo comenzó a dar vueltas.
Mis rodillas se doblaron y mi espalda se quebró.
…Pero por un momento creí tocarla.
Por un momento me sentí fuerte.
Por un momento me sentí capaz.
Por un momento estuve viva.

jueves, 18 de octubre de 2012

Aquí


Después de gastar mis fuerzas, mi tiempo y mis esperanzas en huir hacia adelante.
después de tanta lucha y tanto esfuerzo,
cuando ya no podía más, desde el suelo,
descubrí que todo lo que tenía que hacer era dejar de huir,
que sólo tenía que quedarme Aquí,
que este era mi lugar seguro, mi sitio y mi futuro.

Aquí, donde no me sostienen las rodillas,
donde me falta el aire y aún se escapan las lágrimas,
donde no sé cuál será el próximo paso,
donde nunca podré borrar nada.
Aquí, en el sitio donde el dolor me ha dejado.

Aquí, donde aprendo a respirar,
donde miro alrededor y todo es nuevo y todo es lo de siempre,
donde reúno mis infinitas fuerzas y saludo a quien me sonríe en el espejo.

Ahora sé que no puedo huir,
ni adelante ni a los costados ni a una realidad paralela.
Ahora al fin sé que sólo puedo estar Aquí.